– Porque cada vida importa y cada historia merece ser acompañada, el equipo del proyecto CITCE (Centro Integral de Terapia Color Esperanza) visitó a uno de sus valientes beneficiarios en la parroquia Pacayacu, quien enfrenta una delicada condición de salud crónica.
Durante la visita, se realizó una evaluación fisioterapéutica completa para conocer su estado actual y reforzar el plan de atención que garantice su bienestar físico y emocional. Esta acción forma parte del acompañamiento integral que ofrece el CITCE, el cual no solo entrega atención médica especializada, sino también escucha activa, apoyo emocional y cercanía humana.
«Nuestro compromiso va más allá de lo clínico. Estamos aquí para decirles a nuestros beneficiarios que no están solos, que su vida cuenta y que trabajamos cada día por brindarles un futuro más digno y humano», señalaron representantes del equipo técnico del proyecto.
Desde la UAS, se reafirma la voluntad institucional de seguir promoviendo programas que prioricen el bienestar de quienes más lo necesitan, especialmente en zonas rurales y comunidades vulnerables.
Seguimos caminando junto a nuestra gente, llevando salud, esperanza y humanidad.
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